PREVENCIÓN DE RESIDUOS DE ANTIBIÓTICOS EN LECHE

La producción de leche sin residuos de antibióticos debe ser considerada una obligación en el tambo.
Es importante, por lo tanto, implementar un programa para reducir el riesgo de contaminar le leche de tanque con residuos antibióticos.

Los componentes esenciales del programa incluyen la prevención de la enfermedad, el desarrollo de protocolos accionares de tratamiento y de casos de mastitis clínica.

Se puede encontrar residuos de antibióticos en leche por las siguientes causas:

Se debe recordar que en toda vaca tratada se debe descartar la leche total de los cuatro cuartos ya que la distribución del antibiótico en sangre produce la contaminación de la leche total de la vaca, aun en tratamientos intramamarios de un solo cuarto.
    Existen en el mercado medicamentos que pueden utilizarse estratégicamente en vacas lactantes para otras enfermedades diferentes a la mastitis, por no producir residuos en leche, y por lo tanto no es necesario descartar la leche de los animales tratados. Sin embargo, es importante considerar que los mismos no deben utilizarse para el tratamiento de mastitis, ya que tiene pobre distribución en ubre y no son efectivos para curar la enfermedad.
    Toda droga indicada para el tratamiento de mastitis clínica deja residuos con diferentes períodos de retiro en leche. Por lo tanto, las drogas q no produzcan residuos, son justamente las que no llegan al sitió de infección en la ubre y no deben utilizarse para el tratamiento de mastitis.
    No se debe especular con un efecto de dilución antibiótica en tambos con muchas vacas de ordeño y el envío de la leche de un solo animal tratado al tanque. La leche de un animal tratado contamina un tanque con la leche de más de 2.500 vacas y las pruebas disponibles en el mercado  permiten su detención. Es importante ordeñar los animales tratados al final del ordeño e identificarlos por medio de bandas en las patas, pintura con aerosol, crayones para marcar ganado, etc.
    El uso adecuado de los medicamentos en el tambo, de acuerdo a las indicaciones del laboratorio (dosis), vía de administración, intervalos y período de retiro en leche) evita la aparición de residuos.
TERAPIA AL SECADO
    La tasa de nuevas infecciones de la ubre en la primera etapa del período de vaca seca es más de seis veces mayor que la observada durante la lactancia. La susceptibilidad a las nuevas infecciones se incrementa nuevamente antes del parto.
    El aumento de incidencia de infecciones durante el principio del período de vaca seca resulta en un número elevado de cuartos infectados al parto.
    Se estima que sin terapia al secado, entre el 8 a 12% de los cuartos mamarios, en un rodeo con un nivel de infección promedio, se infectará durante el período de vaca seca. Estas infecciones producen mastitis clínicas y disminución de la producción láctea en la siguiente lactancia.
    Por estos motivos se desarrolló la terapia al secado que ofrece las siguientes ventajas:
Tratamiento sistemático vs. tratamiento selectivo al secado
    La terapia al secado se recomienda en forma sistemática para el tratamiento de todos los cuartos de todas la vacas. La terapia al secado selectiva consiste en tratar solamente los cuartos o vacas infectadas, en base a la historia de la de mastitis clínica, test mastitis California (CMT) y resultado de cultivos de vacas individuales próximas al secado (menos frecuente).
    Los dos primeros criterios no discriminan eficazmente entre vacas o cuartos infectados o sanos. El CMT puede presentar hasta un 40% de resultados falso-negativos y las vacas infectadas que no reaccionan a la prueba no se estarían tratando si se hacen terapia selectiva en base a los resultados de este tipo de análisis.
    La bacteriología y antibiograma de vacas individuales al secado permite identificar con mas seguridad a las vacas realmente infectadas, pero hacer terapia selectiva en base a los análisis bacteriológicos de sin cubrir el otro objetivo de la terapia que es la prevención de nuevas infecciones en cuartos mamarios sanos.
   La terapia selectiva puede indicarse en rodeos con muy baja prevalencia e incidencia de mastitis en los que se comprueba excelentes condiciones higiénico sanitarias y de manejo.
   De cualquier manera, aún en rodeos con bajos niveles de recuento de células somáticas, se demostró una diferencia productiva de 179 kg de leche durante los primeros 120 días de lactancia en favor del grupo de vacas que recibió la terapia masiva al secado.
   trabajos neocelandeses una diferencia significativa en la disminución de las tasas de nuevas infecciones intramamarias con respecto al Streptococcus uberis, a favor del grupo con terapia total.
    En nuestro país el tratamiento de todos los cuartos de todas las vacas presenta entre un 0,5 a 0,8% del valor de la leche producida en una lactancia.
    Un cuarto infectado tratado al secado y curado al parto producirá un 90% de su potencial  la próxima lactancia. Contrariamente, un cuarto no tratado que se infecte durante el período de vaca seca, producirá un 30 a 40% menos de leche en la lactancia siguiente.
     Si la terapia al secado fuera discontinua los niveles de infección se incrementan por las neoinfecciones del secado. Hasta tanto no se descubran otros matocos de prevención de infecciones en el periodo de vacas secas, la terapia al secado de todo los cuartos y todas las vacas será una parte esencial de los programas de prevención y control de mastitis.
     El desafío para el futuro de diseñar nuevos productos para el secado que incrementen la protección contra las infecciones que ocurren al final del período de vaca seca y al parto.
    En el caso de vacas infectadas con staphylococus aureus, se puede combinar el tratamiento intramamario con un tratamiento parenteral (inyectable). La elección de antibiótico se realizará en base a los resultados de antibiogramas a partir de las muestras de leche de la vaca a tratar.
 

LA ADMINISTRACIÓN INTRAMAMARIA

    La forma en que se realiza la administración intramamaria de antibióticos en muy importante tanto para lo tratamientos de casos clínicos durante la lactancia como para la terapia de secado.
    El esfínter del pezón y la pared del canal del pezón son las defensas naturales de la glándula mamaria contra el ingreso de microorganismos; cuando se introduce un elemento a través del esfínter se está incrementando sensiblemente el riesgo de infección y, si además se daña la capa interna de queratina que tapiza el canal, los microorganismos encuentran una puerta de entrada más apropiada para invadir el tejido glandular mamario.
    La queratina constituye una barrera física para contiene además ácidos grasos bactericidas que actúan también como defensa. Si la cánula de un inyector intramamario se introduce más de 2 mm, o si la maniobra se hace con violencia, se daña la queratina y por más que se esté colocando un antibiótico, la carga bacteriana que es capaz de ingresar al cuarto mamario es muy alta y la infección muy probable. Esto es especialmente importante a tener en cuenta cuando se realizan los tratamientos al secado, ya que la vaca no volverá a ser ordeñada y, por lo tanto, la ubre no será liberada de bacterias y toxinas.
Método
    En todos los casos de administración intramamaria se debe ordeñar bien a fondo antes de comenzar y limpiar y desengrasar la punta del pezón, preferentemente con algodón y alcohol 70*. Con las manos limpias (que pueden también lavarse con alcohol) y sin tocar la punta de la cánula del inyector ni la punta del pezón que ah sido desinfectadas introduce la cánula apenas 2 mm y se empuja suavemente el émbolo del inyector.
    Si en pleno invierno el producto se ha endurecido es conveniente entibiarlo con las manos, o cerca de un mechero o estufa, antes de aplicarlo; si para introducir el medicamento se debe hacer fuerza, el mismo  saldrá violentamente del pomo y dañará la capa de queratina del canal del pezón.
    Una vez inyectado el producto, puede tomarse el pezón entre dos dedos y apretarlo suavemente, mientras con la otra mano se masajea hacia arriba, desde el pezón hacia el cisterna de la ubre, de manera de colaborar con la difusión del antibiótico en la glándula.
    Como última maniobra se realiza el diping. (figura 6F) En el caso de la terapia de secado, se está comenzando a recomendar el uso de selladores de barrera, de manera de evitar el ingreso de microorganismos ambientales que no siempre son distribuidos por los antibióticos que se administran.

Alderete Antonella


 


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