Queridos muchachos:

Finalizamos un año más de camino, esta vez un camino, complejo y doloroso. Pero quiero que la última palabra mía para Uds. sea de ESPERANZA.

Fue un comienzo duro y difícil, nuestra casa se vio sorprendida y sacudida por el tristemente conocido Decreto 48 que hizo tambalear su continuidad como escuela. Todos conocemos esta historia, porque muchos desde distintos lugares sumamos entusiasmo para defender a la Misión. Y de este modo, con la fuerza que dan la trayectoria, la verdad y el trabajo reconocidos por toda la comunidad de Río Grande, se pudo hacer frente a un poder que no dudó en calumniar, ofender y ensuciar...

No puedo, en este punto, dejar de agradecer a los padres de nuestra escuela que nos animaron y acompañaron con inmenso cariño... me aparecen algunos rostros concretos, papás que pusieron en juego mucho de sí... Hasta su propio trabajo. Gracias!

Este año también despedimos al último grupo de residentes de la casa. La situación histórico - social que dio origen a este servicio de la Misión evidentemente ha variado. Sobre todo con el desarrollo de nuestra ciudad y la enorme demanda que desde la misma se hace a nuestra escuela. Con la conclusión de la residencia se cierra un ciclo que sin duda queda grabado con letras de oro en la historia de la educación de la Patagonia Austral. Un recuerdo especial para todos los que llevaron adelante esta experiencia que selló de modo indeleble la identidad de quienes pasaron por ella.

También quiero tener una palabra para Carlos Castellano. Su partida fue un golpe durísimo para todos nosotros. Su "presencia" nueva entre nosotros, nos deja el mensaje de la bondad y la alegría. Vive para siempre en el corazón de papá Moncho, de mamá Olga, de Juan Pablo y de todos nosotros.

Mi última palabra, les decía es de ESPERANZA. Lo nuevo nunca es fácil, sin embargo de cada experiencia que vamos haciendo siempre hay algo que aprender, aun de la más dolorosa. Así sorteamos dificultades, remontamos fracasos, superamos crisis... y nos vamos fortaleciendo...

Finalizando... para muchos de ustedes la Misión ha sido casa, escuela, patio e iglesia. Como en toda familia tenemos cosas lindas y cosas para crecer, vivimos alegrías profundas y penas grandes, pero más allá de los aciertos y errores sepan que aquí se los quiere y se los valora... ustedes dejaron sus huellas en nuestra casa y en nuestro corazón.

Pero hay una huella mas profunda y fuerte... la del paso de Jesús por nuestra vida... sean fieles a esa huella... con esfuerzo y con sinceridad, el resto lo pone la vida... y Dios: esa es nuestra esperanza.

Un abrazo grande a cada uno. Que María Auxiliadora que los recibió de chiquitos en esta casa, los siga acompañando por donde la vida y sus sueños los lleven

... Y gracias a todos – salesianos, directivos, docentes, instructores, personal de la casa, padres, chicos y chicas - por lo compartido estos dos años!!

LITO

CRONICA DEL AÑO 1999, ABANDERADOS, ESCOLTAS Y PREMIOS
COMUNIDAD DOCENTE Y ALUMNOS
EGRESADOS 1999
CARLOS ENRIQUE CASTELLANO

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