Contusiones, inclusive el "ojo morado"
COLOQUE sobre la contusión una bolsa de hielo o compresa fría (una  toalla pequeña empapada en agua helada y exprimida) . Esto reduce el dolor y la hinchazón. Si el dolor persiste, llame al médico.
Convulsiones
EN LOS espasmos convulsivos, los labios del enfermo se ponen amoratados, los ojos se le vuelven hacia arriba, la cabeza se le cae hacia atrás y el cuerpo se sacude con contracciones incontenibles.
No trate de reprimir los movimientos convulsivos. Acueste al enfermo en el piso y vuélvale la cabeza a un lado para dejar que salga la saliva. Aflójele la ropa que le pueda apretar (cinturón, cuello, faja, sostén, etcétera) . Retire los muebles de manera que el enfermo no se golpee contra ellos. Métale un pañuelo enrollado entre los dientes para evitar que se muerda la lengua. Si tiene fiebre, póngale en la frente paños húmedos y fríos, y frótele el cuerpo con una esponja empapada en alcohol o agua fría.
Cuando sedan los espasmos, ponga usted al enfermo lo más cómodo posible y llame al médico. Las convulsiones no suelen durar más de unos cuantos minutos, pero el paciente debe recibir asistencia médica inmediata. Asegúrese de que no haya obstrucciones en las vías respiratorias (V. la pág. 26)
 

Cortaduras, rasguños, excoriaciones

1. Para disminuir las probabilidades de infección, lávese las manos perfectamente antes de tratar cualquier herida. De inmediato lave la piel que rodea a la lesión con jabón y agua corriente del grifo.
2. Cuando haya quedado limpio alrededor de la herida, lave la herida misma con jabón. Si es necesario quitar impurezas, emplee pinzas pequeñas (como las de depilar) . Hiérvalas primero durante diez minutos o esterilícelas en la llama de varios fósforos; en este último caso, límpieles usted lo negro con gasa estéril.
3. Cubra la herida con gasa esterilizada o , en su defecto, con el paño más limpio de que disponga, fijando el apósito con una venda o esparadrapo (tela adhesiva) .
4. Recuerde que en toda herida puede haber peligro de tétanos, particularmente en las zonas rurales. En heridas  profundas, extensas, sucias o las producidas por metales oxidados, tal amenaza es grave.
Trate de averiguar si la víctima ha sido inmunizada previamente con toxoide tetánico y si ha mantenido su inmunidad con inyecciones de refuerzo. Informe al médico para que determine el tratamiento más adecuado.
5. Vigile cuidadosamente la aparición de estas señales de infección que pueden tardar varios días en presentarse: a) una zona enrojecida, caliente y dolorida al rededor de la lesión; b) líneas rojas que irradian desde la herida hacia la parte alta del brazo o de la pierna; c) hinchazón en torno de la herida, acompañada de escalofríos o fiebre. Si se presentan estos síntomas, vea al médico inmediatamente.
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Cuerpo extraño en el ojo
EXAMINE el ojo tirando hacia abajo del párpado inferior y doblando hacia arriba el superior. Si advierte algún cuerpo extraño, lave el ojo con agua y de preferencia con un lavaojos. Si no sale así, deslice el ángulo humedecido de un pañuelo limpio hacia la nariz para sacar el objeto por la comisura interna. Si el cuerpo extraño está incrustado, cubra el ojo con un apósito limpio y recurra a un médico.

Cuerpo extraño en la garganta

Si se atora algo en la garganta (faringe) , puede obstruir la deglución o la respiración, o ambas cosas. Si sólo impide tragar, la persona debe ir lo más tranquilamente posible a la sala de urgencia del hospital más cercano.
Si el objeto obstruye el conducto respiratorio, hay que desalojarlo inmediatamente (V. las págs. 7y8) .
 
 

Cuerpo extraño en la nariz

SI EL objeto no se puede extraer fácilmente, consulte en seguida con el médico. No trate usted de explorar la nariz del paciente, pues podría empujar más adentro del cuerpo extraño o lesionar la ventana nasal.
 
 

Choque: como tratarlo

EN TODA lesión grave ( herida con hemorragia, fractura, quemaduras grandes) cuente siempre con que habrá choque y tome medidas para atenuarlo. Síntomas: piel pálida, fría, pegajosa; pulso acelerado; respiración débil, rápida o irregular; el herido está asustado, inquieto, temeroso o en estado comatoso.
1. Mantenga acostado al enfermo con la cabeza más baja que los pies (salvo que presente una herida importante en la cabeza o en el pecho; si respira con dificultad, se le deben levantar los hombros y la cabeza hasta que esta quede unos 25 cm más alta que los pies) .
2. Aflójele en seguida la ropa apretada (cinturón, cuello, faja, sostén, etcétera) .
3. Llame una ambulancia o lleve al paciente a un hospital.
 
 

Descarga eléctrica

RECUERDE: Cada segundo que el accidentado esté en contacto con la corriente eléctrica merman sus probabilidades de sobrevivir. Rompa el contacto de la víctima con el cable o hierro electrificado en la forma más rápida posible, pero que no encierre peligro. Si el accidente ocurrió en casa, desconecte el enchufe o el interruptor (switch) principal de la casa. Si ocurrió en el exterior, use un palo o una rama secos.

Empleando un palo seco (nunca una varilla metálica) , una cuerda seca o ropa seca, retire el cable de la víctima o aparte a esta del cable. Cerciórese de estar pisando una superficie seca
y sólo utilice materiales secos, no conductores. No toque al accidentado hasta que deje de estar en contacto con la corriente. Luego examínelo para ver si respira y tiene pulso. En caso necesario, aplique la respiración artificial de boca a boca (V . la pág. 26) o la resucitación cardiopulmonar (pág. 28) . Mande a buscar auxilio médico.
Si es necesario mover a la víctima de nuevo, antes cerciórese de que el accidente no le ha producido fracturas o heridas internas. (Véase: "Cómo mover a una persona herida'', en la pág. 9)
Desmayos
ACUESTE al paciente de espaldas, con la cabeza más baja. Asegúrese de que las vías respiratorias están libres y respira. Aflójele la ropa (cinturón, cuello, faja, sostén, etcétera) , aplíquele paños fríos en la cara. Cuando recobre el conocimiento, déle café o té calientes.
Si el desmayo dura más de uno o dos minutos, mantenga abrigado al enfermo y llame una ambulancia o llévelo a un hospital. El desmayo puede ser por fatiga, hambre, choque emocional repentino, mala ventilación, etcétera. En general, el paciente respira superficialmente, tiene el pulso débil la cara pálida y la frente cubierta de sudor. Si solamente se siente desfallecer, haga que se acueste  
Dislocaciones
NO MUEVA la articulación. Trate de fijarla en la posición en que se encuentre (V. la pág. 15) . Si la dislocación es de una muñeca, un codo, un hombro o la mandíbula, y si se puede mover al enfermo sin peligro, llévelo con un médico o a un hospital tan pronto como el viaje sea compatible con su seguridad y comodidad. Si el enfermo se ha dislocado la articulación del muslo con la cadera, llame una ambulancia o llévelo en camilla de inmediato al hospital. No trate de corregir la dislocación usted mismo. Para atenuar la hinchazón y aliviar el dolor, aplique una bolsa de hielo a la parte lesionada.

Dolor abdominal: apendicitis

NO ADMINISTRE laxantes al enfermo. Tóquele el abdomen mientras está acostado con los músculos abdominales en relajación. Tómele la temperatura. Si hay fiebre, aunque sea ligera, y si el abdomen se siente duro o tenso, y duele o está sensible al tacto, especialmente en la parte inferior derecha, llame inmediatamente a un médico o lleve al paciente a un hospital. Puede ser apendicitis. Otros síntomas de apendicitis: náuseas, vómitos, dolor persistente. Cuando hay dolor en la parte inferior derecha del abdomen, piense que puede ser apendicitis mientras no se demuestre lo contrario. Si el enfermo va a recibir asistencia médica inmediata, no permita que coma: los alimentos, los laxantes, pueden agravar la condición del enfermo.
No permita usted que la persona beba ningún líquido.  
Dolor de oído
PARA QUE el tratamiento sea adecuado, se requiere diagnosticar la causa. Consulte inmediatamente con el médico. Se puede procurar alivio temporal acostando a la persona y levantándole la cabeza con varias almohadas. Coloque una bolsa de agua caliente sobre el oído y la región adyacente, o acérquele una bombilla eléctrica encendida , pero sin tocar la oreja del enfermo.
El paciente no debe sonarse la nariz con fuerza, no cerrando una de las fosas. No use gotas para los oídos ni aceite caliente, a menos que sea por prescripción médica.
Las gotas nasales (acuosas, no aceitosas) pueden reducir la congestión nasal y contribuir a aliviar el malestar del oído.

Enfriamiento y congelación

Síntomas de enfriamiento: Entumecimiento, somnolencia, torpeza, visión defectuosas, pérdida del conocimiento. Instale al enfermo en un cuarto caliente. Envuélvalo con mantas. Si está consciente, déle bebidas templadas. Vigile la respiración del paciente y, si se detiene, aplíquele la respiración artificial de boca a boca (V. la pág. 26)
Congelación: Poco antes de presentarse ésta, la piel del paciente puede estar enrojecida, pero conforme avanza la congelación, se pone blanca o de color amarillo grisáceo. Puede haber dolor. Cubra la región congelada con ropa o mantas. No frote los miembros congelados ni les aplique nieve. No le ponga bolsas de agua caliente o cojines eléctricos, ni coloque a la víctima cerca de una estufa. El calor excesivo agrava la lesión de los tejidos. Déle un baño de agua tibia; no caliente.
Cuando el accidentado haya recuperado la temperatura normal, anímelo usted a que ejercite las partes afectadas.

Fractura de la columna vertebral

SI LA víctima no puede mover los dedos fácilmente, o si siente hormigueos o entumecimiento en los hombros o en la espalda, probablemente tendrá fractura del cuello.
Si puede mover los dedos de las manos, pero no los pies o los dedos de estos, o si siente hormigueos o entumecimiento en las piernas, o dolor cuando trata de mover la espalda o el cuello, puede tener fracturada la columna vertebral.
Afloje la ropa que rodea el cuello y la cintura del accidentado. Cúbralo y llame un médico o una ambulancia. No mueva al paciente ni permita que trate él de moverse. No le levante la cabeza para darle agua. La medula espinal se extiende por toda la columna vertebral y cualquier movimiento puede seccionarla, y así producir parálisis.  

Fractura de huesos


MANTENGA abrigado al enfermo y, si es necesario, trate el choque (V. la pág. 12) . Aplique una bolsa de hielo a la región dolorida. Si el hueso roto atraviesa la piel y hay hemorragia intensa, detenga la hemorragia (V. la pág. 16) , pero no trate de colocar el hueso en su lugar. No intente limpiar la herida.
Llame una ambulancia o lleve al paciente a un médico.
Si hay que mover a la persona herida para que reciba auxilio médico, se debe inmovilizar la fractura con férulas o tablillas para evitar mayores daños. Como férulas para los brazos y piernas, utilice cualquier cosa que impida el movimiento de los huesos rotos: cartones, periódicos, revistas, palos de escoba o tablas. La longitud de las tablillas que debe sobrepasar la articulación que queda por encima y la que está por debajo de la fractura. (En los accidentes automovilísticos conviene entablillar la pierna fracturada, si es posible, antes de sacar al herido del vehículo. Utilice vendas o cualquier otro material para amarrar la pierna herida a la sana. Ate ambas piernas dos veces, por encima y por debajo del lugar de la fractura, y manténgala lo más inmóvil que pueda. )
Si hay necesidad de enderezar el miembro antes de fijar las férulas, sosténgalo con una mano en cada lado de la fractura, mientras otra persona lo acomoda suavemente en la posición mas natural posible. Acojine las tablillas improvisadas con algodón o trapos limpios y fíjelas (pero no demasiado apretadas) , atándolas con vendajes, cinturones, corbatas o tiras de tela.

Las férulas de los brazos o piernas se aplican únicamente para inmovilizar la fractura. El médico colocará los huesos en su lugar. Si la fractura está en la espalda, el cuello, la pelvis o el cráneo, no trate de mover al enfermo. (Véase "Fractura de la columna vertebral", pág. 14 y "Lesiones del cráneo", pág. 20. ) No suponga que no hay huesos rotos sólo porque la víctima mueve la articulación o el miembro.
 
 

Furúnculos y orzuelos

NO EXPRIMA ni trate de punzar los furúnculos (diviesos) , con esto podría agravar la infección. Aplíqueles compresas calientes y húmedas varias veces al día. Si el furúnculo revienta, no lo exprima. Limpie el pus con una gasa estéril humedecida en solución salina y cubra el divieso con un apósito esterilizado. Los orzuelos son diviesos pequeños que se forman en los párpados y se deben tratar del mismo modo.
Si los furúnculos o los orzuelos son múltiples, persistentes y causan dolor, consulte usted con el médico a la mayor brevedad posible.
 
 

Hemorragia intensa

1. Acueste a la víctima para evitar que se desmaye. Para detener la hemorragia, oprima fuertemente la herida con un apósito de gasa estéril (o la tela más limpia de que disponga) . Si el apósito se satura de sangre, ponga un nuevo apósito directamente sobre el saturado y continúe ejerciendo presión. Cuando la presión directa no da resultado, oprimir por encima y por debajo de la herida detiene el flujo de sangre en muchos casos.
2. Si la hemorragia es de un brazo o de una pierna y no puede contenerse por presión directa sobre la herida, pruebe a detener la circulación en la arteria que riega al miembro lesionado, oprimiéndola fuertemente con la palma de la mano o con los dedos. Hay cuatro puntos (véase el grabado) donde puede aplicarse la compresión arterial. Pero no lo intente en las heridas de la cabeza, el cuello y el tronco.

3. Cuando haya cesado la hemorragia, fije los apósitos en su lugar con vendas bien sujetadas, pero no tan apretadas que no se sienta el pulso debajo de la herida o más allá de ella (no use torniquetes) . Llame al médico y confíele la limpieza y el tratamiento de la herida. Vigile la aparición de signos de choque (V. la pág. 12) .
Para prevenir infecciones, no toque las heridas con tela sin esterilizar o con las manos sin lavar. Sin embargo, hay casos de urgencia en que no queda alternativa. El adulto tiene de seis a cinco litros de sangre; perder mas de uno o uno y medio puede ser peligroso; por tanto, es de vital importancia obrar con rapidez, valiéndose de los medios en que estén a la mano.
Si puede usted calcular cuánta sangre perdió el herido, el dato podría ayudar al médico a tratar al paciente. Pero conviene recordar que basta poca sangre para manchar muchas vendas.
 
 

Hemorragia nasal

HAGA QUE el enfermo se siente y permanezca quieto. Aplique presión externa con los dedos. Si la hemorragia no cesa, introduzca en cada ventana nasal un tapón de gasa estéril humedecida, dejando afuera un extremo de cada tapón para poder sacarlo después fácilmente.
 
 

Heridas punzantes

1. Exprima suavemente la herida para que sangre. (Las picaduras de clavos, alambres u otros objetos punzantes tienen el peligro de dejar dentro de la herida impurezas contaminadas. )
2. Lávese usted perfectamente las manos y luego lave la herida con jabón y agua.
3. Cubra la herida con un apósito estéril, sin apretarlo. Aplique una bolsa de hielo para reducir la hinchazón, aliviar el dolor y retardar la absorción de sustancias tóxicas.
4. Lleve  al enfermo con un médico o al hospital. El médico le limpiará la herida y tomará las medidas necesarias del caso.

 
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Esta página fue hecha por: Sofía González

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