CARACTERISTICAS DEL BOVINO DE ORIGEN HOLANDES

TIPO LECHERO





El bovino-overo negro responde en lo morfológico y funcional, a uno de los tipos diferenciados de los bovinos: el tipo lechero.

Es, por lo tanto, esbelto, configuración que resulta de sus dimensiones, al ser mas largo que alto, con un tamaño a considerarse mediano a grande, en relación con el de otras razas bovinas.

Etnicamente es, por consiguiente, longilíneo, por cuanto en sus dimensiones predomina el largo sobre el alto y el ancho; es eumétrico a subhipermétrico (tamaño mediano a casi grande); es subconcavilíneo por el perfil de su cabeza, al presentar una ligera concavidad a la altura de la frente.

Todas estas características y las que luego se describirán son, por supuesto, más evidentes en la vaca, en razón de que la producción de leche es función exclusivamente femenina, y por ello, en la conformación es fácil apreciar cuartos anteriores más livianos que los posteriores, abdomen profundo, grupa con amplio desarrollo, en sus tres dimensiones, ubre amplia, constituida predominantemente por tejido secretor de leche, miembros fuertes, finos y más bien alargados.

Este aspecto general da a la conformación formas angulosas y acentuadas por la falta de excesivas masas musculares, y por ello se dice que una vaca lechera presenta ángulos o cuñas, y una bien conformada debe presentar en sus perfiles tres de ellos, en forma de triángulos.

Uno se aprecia observando la vaca lateralmente y sus lados están trazados de modo que una línea recta y horizontal coincida con la espina dorsal; otra vertical, que va de la inserción de la cola al suelo, formando con la línea anterior un ángulo recto; y una tercera que desde la segunda, iniciada a la altura del piso de la ubre y llevada hacia delante coincidiendo con el perfil inferior del pecho, converja al encuentro de la línea del espinazo, en un punto situado hacia la parte anterior de la cabeza; cuanto más alejado de la cabeza se encuentra dicho punto, más angulosa es la configuración de la vaca.

Un segundo triángulo puede dibujarse observando el animal desde arriba, con el trazado de líneas desde la cruz a las puntas de la cadera, las que forman los lados del triángulo, cuya base es una tercera línea, trazada de una a otra punta de cadera.

El tercer triángulo o cuña se dibuja en la parte anterior del cuerpo, con una línea, base del triángulo, trazada desde uno a otro encuentro, y otras dos, lados del triángulo, que van desde dichos encuentros a la cruz.

El aspecto anguloso o acuñado es apreciable, además, en muchas de las partes del cuerpo; en la cabeza y en el cuello, por sus configuraciones alargadas; en las articulaciones (coyunturas) como el codo y el encuentro; en las saliencias óseas, puntas de cadera, puntas de isquiones, en la cruz, en el sacro cóccix y en la línea que trazan los procesos vertebrales, especialmente en el dorso.

Es evidente que cuanto más pronunciados resulten ángulos o cuñas, menos favorables resultan para la buena constitución de todo el organismo o de las partes en que se presentan; así por ejemplo un ángulo lateral muy pronunciado coincide con un pecho poco profundo (alto) (siempre que no se lo trace en una vaca con la ubre muy caída); un ángulo superior acentuado indicará una cadera estrecha y un ángulo anterior también acentuado, un pecho angosto; es decir, todos defectos de importancia, puesto que alterarán la capacidad vital y con ello el vigor, fortaleza y resistencia de individuo.

El aspecto acuñado lateral de una vaca lechera, como hemos visto, depende mucho de la configuración de su caja torácica, en cuyas dimensiones predomina el largo, y sus costillas son anchas, chatas y curvadas hacia fuera y hacia atrás.

Esta configuración es propia del bovino lechero (tipo respiratorio) que la diferencia de la del bovino carnicero cuya caja torácica tiende a la forma de un tonel; (tipo digestivo) con costillas menos arqueadas y menos chatas (fig. 1 y 2).

Además, el bovino lechero refleja su tipo en particularidades de conformación de las partes que lo componen, ya sea considerado en el aspecto anatómico como en el zootécnico. Así, para comenzar con las descripciones tomemos las cuatro grandes partes de la constitución de una vaca: cabeza, cuerpo, extremidades y ubre (reducidas a tres en el toro) se pueden apreciar aspectos que diferencian netamente al tipo lechero de cualquier otro, cuando es correcto.

Comenzando por la cabeza es de observar sus perfiles, netos, limpios, ya que sus músculos y demás tejidos de sostén están reducidos, que le dan un aspecto liviano, expresión ésta en contraposición a pesado o tosco, defecto en el bovino lechero; por tener el largo mayor que el ancho, resulta alargada; su frente es amplia, con el perfil de la cara recto; el morro u hocico amplio, con ollares dilatados; boca grande, ojos más bien grandes, vivaces y brillantes, de mirar suave, especialmente en las buenas productoras; los cuernos, medianos, insertos en un testuz poco pronunciado, de color y disposiciones variables según las razas; la cara y el maxilar inferior (quijadas) netos y descarnados; las orejas, pequeñas, siempre en actitud de atención.

En conjunto la cabeza debe indicar, claramente, la masculinidad o la femineidad, según el sexo, ser armoniosa, distinguida y expresiva, cualidad ésta última manifestada en un constante estado de atención apreciable en la mirada y un continuo movimiento de las orejas, todo ello, por supuesto, en los mejores ejemplares.

El cuello, por predominar el largo en sus dimensiones y por su musculatura reducida, es más bien fino y achatado. Con la cabeza forma una prolongación corporal, el balancín cérvico-cefálico que influye sobre los desplazamientos del centro de gravedad de todo el cuerpo, regulando su ubicación en el andar y ayudando en el estado de equilibrio.

El cuerpo consta de dos importantes cavidades, el tórax y el abdomen o barril, separadas por un tabique fibro-muscular, el diafragma, y que contienen órganos de suma importancia: corazón y pulmones, el tórax; y los aparatos digestivo y génito-urinário, el abdomen. Ambas cavidades son tronco-cónicas, unidas por sus bases, a la altura del diafragma, configuración que responde, en lo esencial, al aspecto anguloso ya señalado.

De las partes o regiones que forman el cuerpo iremos mencionando las principales, señalando la conformación que presentan según el tipo lechero.

Comencemos por la cruz, región formada por los cartílagos de prolongamiento de las dos paletas, adosadas sobre los procesos vertebrales de las primeras cinco o seis vértebras dorsales; bien angulosa, con su borde superior fino y a nivel con el dorso; éste responde a una estructura similar, extendiéndose desde la cruz al riñón, y cuyo borde superior corresponde a los procesos de las restantes vértebras dorsales. A continuación, hacia atrás, está la región lumbar o riñón, que a diferencia de las dos anteriores, es ancha, casi plana y su borde superior poco marcado, corresponde a las apófisis (proceso) de las vértebras lumbares. Las tres partes mencionadas, en conjunto constituyen la espalda o línea superior, cuya mejor característica y principal, es la de ser horizontal y recta, con una ligerísima depresión en la región lumbar.

En las partes laterales del cuerpo se distinguen, de adelante atrás, la paleta, el costillar y el flanco.

La primera es plana, con músculos poco pronunciados y sin capa de grasas en la vaca en producción. El costillar es amplio, con costillas aparentes por la escasa musculatura y formando arcos hacía afuera y atrás de fácil apreciación; el flanco es profundo (más alto que ancho) con su hueco bien definido, especialmente el del lado izquierdo.

La parte inferior del cuerpo comprende el pecho el vientre, éste dividido en regiones gástrica, umbilical y prepubiana. El pecho es ancho y casi plano y las regiones ventrales anchas, amplias y fuertes, en relación con el volumen del abdomen.

Completa el cuerpo lo que constituyen los cuartos posteriores, es decir, la grupa y las partes altas de los miembros posteriores (muslo y pierna). La grupa es larga y ancha, con su techo casi plano y horizontal, a nivel con la línea superior, con sus ángulos (puntas de cadera y puntas de isquiones) bien evidentes y bien separados.

Su armazón ósea o pelvis configura una cavidad, unida a la cavidad abdominal y por donde dan fin a los aparatos digestivo y génito-urinarío. El muslo es musculoso pero chato y su complemento muscular, la nalga, es fina y algo encorvada.

Las extremidades (manos y patas) son más bien finas, limpias, de perfiles netos, del hueso fuerte y aplanado, y con buenos aplomos. La cola, otra extremidad, es larga y fina, con su inserción casi a nivel con la línea superior. Completa las características del tipo lechero una piel fina y plegable, con pelo corto, suave y brillante.

Algunas de las características señaladas, como largo del cuello, amplitud del costillar y la separación de las costillas, el ancho del pecho, el largo de la cola, y otras, han sido motivo de estudios estadísticos por algunos investigadores (zootecnistas europeos en especial) que han dado como resultado la existencia de correlaciones positivas entre ellas y la producción de leche, es decir, con el tipo lechero.

Queda señalar que la ubre, órgano esencial de la producción de leche y característica de la femineidad, es de amplio desarrollo y está formada por tejidos suaves y plegables, entre los que predominan los formadores de la leche.

En la vaca, por sus funciones de producción, de leche y de hijos, las características del tipo lechero están delineadas como para acentuar la femineidad y por ello, están mejor definidas que en el toro; así su cabeza, o cuello, su cruz y su grupa, son típicamente lecheras, y por supuesto, netamente femeninas, por lo alargado y descarnado de la cabeza y del cuello, por lo aguzado de la cruz y por la longitud y especialmente la anchura de la cadera.


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