Página Principal - Índice padre Zink

padre José Zink

zamba al "cura gaucho"

TU SALUDO: "HOLA GAUCHITO"
YA FORMA PARTE DE NUESTRO SER...
CURA GAUCHO, CURITA AMIGO,
SIEMPRE ESTE PUEBLO TE VA A QUERER

Te hiciste del viento estepario; el hielo templo tu mirar,
paciencia exigió tu rebaño de ovejas y almas en tu pastorear...
Caminaste por nuestros senderos; con nosotros fuiste peón;
en la esquila estuviste entero, trabajando duro, vellón por vellón...

Padre fuerte, presencia estable; sos puro coraje y valor;
mas no ocultás tu ternura al alma que al cielo invoca el perdón...
El mate se encuentra a punto; tu despacho abierto está;
y cualquiera encuentra cobijo si anda sin rumbo en su caminar...

¡A cuántos nos bautizaste! Nos hiciste templo de Dios,
y muchas parejas te buscan para que bendigas su unión y su amor...
Elegiste primero a los pobres, y a los que más lejos están;
los humildes bien te reconocen y ven al Maestro Jesús en tu andar...

La nieve viste mesetas, y la nobleza cubre tu ser;
y a quien le hace falta destreza sos hábil maestro si quiere aprender...
No hubo potro que no se te amanse, y tan bien haces tu labor
que a más de un rebelde domaste hablándole amable a su corazón...

Tu imagen refleja la historia de tantos fueguinos de ayer
y hoy todavía al mirarte en la sangre nos late un profundo querer.
Dios te cumplió tus deseos; ¡qué hermosa familia te dio!;
toda la isla agradece que estés con nosotros en esta canción...

 

para el padre José Zink


En el mas calmo sosiego
llamó el Señor a reunión,
para la designación
de un Padre en Tierra del Fuego.
Hablando con voz de ruego
abre sus alas al fin,
como un nuevo paladín
le dijo traigan mañana
a ese gaucho con sotana
que se llama José Zink.


Llegó la hora y partió
rumbo a lo desconocido,
después de orar a cumplido
con la palabra de Dios,
en un momento pensó
volver a ser chiquilín
corretear por el jardín
y dejar toda la gana,
de ese gaucho con sotana
que se llama José Zink.

Dios que no conoce el mal
o que lo sabe eludir
le dijo debes partir
para aquélla tierra austral,
y aunque el mundo es todo igual
esto es casi en el confín,
se que esa gente por fin
tendrá a partir de mañana
a ese gaucho con sotana
que se llama José Zink.

Y como un árbol ha hundido
sus raíces en la zona,
no hay en la isla persona
que no le deba un cumplido,
muchas veces ha querido
volver a su eterno fin
pero escuchando el clarín
de la voz profunda humana
de ese gaucho con sotana
que se llama José Zink.

Yo sin ser un feligrés
sin ser un creyente puro,
se que hay un rumbo seguro
en los hombres como Usted,
yo debo de ser tal ves
un sin cielo, un arlequín,
pero mi alma de aserrín
tendrá una misa cristiana
de ese gaucho con sotana
que se llama José Zink.


Nieves Cabrera