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LA MALETA:
Me contaron que el padre tenia una maleta que siempre la utilizaba cuando viajaba. La maleta era muy vieja, arcaica, ya cansada de tantos viajes.
Un día cuando volvía al aeropuerto después de uno de sus viajes, se le acercó un jefe del aeropuerto y le dijo -tome padre esta maleta nueva, así puede dejar descansar a la que tiene- al decir esto el hombre le entrego una maleta que había comprado en un negocio del mismo aeropuerto; el padre agradeció el regalo y se despidió.
Al tiempo el padre tuvo que viajar de vuelta, y lo hizo con su maleta vieja, al ver esto el hombre se acercó y casi le reclamo -pero padre y mi maleta?.
Zink lo miro - ¿su maleta? lo que pasa es que a un trabajador de la Misión se le enfermo la familia, y tuvo que viajar de urgencia a Chile, y yo vi que no le entraba todo en su bolso, por eso le preste su maleta. Pero descuide que si ese hombre regresa me va a devolver su maleta.
me lo contó: Mingo Gutiérrez
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La hora del mate cocido:
Una vez leí que el padre tenía una forma muy rara de ahorrar un poco de dinero: en una escuelita de la ciudad se le preparo mate cocido a los alumnos, pero antes de servirles el padre pregunto "a ver donde están mis gauchitos", como al padre lo querían mucho, la mayoría se acercó a su lado, y el padre proclamo "para mis gauchitos mate amargo, gringo serian para tomarlo dulce".
Al otro día de nuevo a la hora del mate cocido, volvió a preguntar "a ver donde están mis gauchitos", y como a los chicos no le convencía el mate cocido sin azúcar, solo los mas fieles al padre o alguno medio perdido se le acercaba, y ahí proclamo "para mis gauchitos toda la dulzura, para los otros amargos tomaran su mate sin azúcar".
sacado del diario "El Río"
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