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Fundado el 15 de
agosto de 1987
Rio
Grande Espora 781 (9420) Tel.:
02964-426791 Ushuaia San Martín
152 (9410) Tel.: 02901-435040 Buenos
Aires Tel.:
011-4393-6189/4322-6260 | |
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SEMBLANZA DEL CURA
GAUCHO Sigue tomando mate en el
Cielo |
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José Zink, el
Cura Gaucho, con sus frases, su eterna sonrisa, su
figura humilde y su espíritu sano, pasa, con su
temprana muerte a los 81 años, a convertirse en un
prócer más entre los hijos dilectos de la Tierra
del Fuego.
José Zink, el Cura
Gaucho, con sus frases, su eterna sonrisa, su
figura humilde y su espíritu sano, pasa, con su
temprana muerte a los 81 años, a convertirse en un
prócer más entre los hijos dilectos de la Tierra
del Fuego. La historia, contada por sus compañeros
y alumnos salesianos, dice que nació en Alpachiri,
pequeño pueblo agrícola ganadero de la provincia
de La Pampa, el 1 de marzo de 1923. Era hijo de
Juan José Zink y Catalina Burgardt, ambos
agricultores inmigrantes alemanes del Volga, que
llegaron a la Argentina en 1905. Tenía cuatro
hermanos varones y siete mujeres. Era el penúltimo
de los doce hermanos. Inició la escuela primaria
ingresando a segundo grado en la Escuela Nacional
"Faustino Sarmiento" de Alpachiri, para luego
completarlos en el Colegio Don Bosco de Gral.
Acha. Accedió al secundario en el Aspirantado
Menor de Ramos Mejía (Buenos Aires) para completar
más adelante el secundario en el Aspirantado Mayor
de Bernal. Realizó estudios de Teología en el
Instituto Salesiano de Villada (Córdoba) y el 23
de noviembre de 1952 fue ordenado sacerdote en la
Cripta de la Iglesia de María Auxiliadora del
Colegio Salesiano de la ciudad de Córdoba. Inició
su apostolado sacerdotal salesiano en 1953 como
asistente y novel sacerdote en el Colegio León
XIII, Capital Federal. En 1954 es enviado al
Colegio y Oratorio San Miguel en La Plata, como
maestro y asistente. Sus superiores lo
trasladarían en 1955 a la Basílica de María
Auxiliadora, en Almagro, como ayudante del
prefecto.
Al Sur
En 1956 es
enviado a Río Grande para suplir por dos meses en
la Misión Salesiana a un compañero enfermo. Desde
entonces, nunca más se iría de Tierra del Fuego.
Desde 1979 y hasta 1984 sirvió en el Colegio don
Bosco de Ushuaia. Durante su estadía en la capital
provincial estalló la guerra de Malvinas. Le tocó,
junto al capellán de Prefectura, salir a recibir a
las víctimas del Crucero General Belgrano que
llegaban a Ushuaia. Varios de ellos llegaban
heridos de muerte, por lo que les daba la
bendición en el mismo bote. Las vivencias de
aquellos penosos días están relatadas por él mismo
en el libro “A hacha cuña y golpe” de María Luisa
Bou y Hélida Repetto. Regresaría en 1985 a Río
Grande donde fue nombrado Párroco Rural y en 1992
Ciudadano Ilustre de la Ciudad. Fue vicepresidente
de la Federación Gaucha de Tierra del Fuego, su
figura a caballo era una imagen clásica de la
Misión a la cual sirvió en bien de los jóvenes
hasta convertirse en una guía espiritual de los
fueguinos. Entre sus innumerables distinciones y
reconocimientos atesoraba el premio"Fe" otorgado
por la Fundación Estirpe, distinción que recibió
de manos del entonces Presidente de la Nación
Carlos Menem. Otro de sus grandes orgullos fue
recibir la condecoración "Divino Maestro",
concedida por el Consejo de Educación Católica de
la Nación. Entre sus pasiones se encontraban el
mate, y a todo el que ingresaba a su oficina le
ofrecía un amargo calentito. Tenía en sus
anaqueles una colección de mates que exhibía con
orgullo, junto a los objetos que recordaban su
amor por los colores de River Plate. Toda su vida
se desarrolla en estas tierras del lejano Sur
argentino, fue un luchador incansable por la
formación de los jóvenes y acompañó a su gente en
las distintas etapas de su vida. Al que no
bautizó, casó o le dio la extremaunción. El Cura
Gaucho siempre estaba donde era necesaria su
presencia, sin importar la hora, él se trasladaba
a asistir a quien lo reclamaba. En esto lo
sorprendió la muerte el 3 de julio al caer la
tarde, iba a cumplir con su misión sacerdotal, no
pudo llegar, Dios ya había decidido que ese día
sería el del encuentro entre ambos. Murió frente a
Cristo, cobijado en los brazos del Cristo de la
Ruta, ése que él mismo bendijera un año atrás. El
le dio la mano y lo condujo al Cielo, junto al
Padre, había terminado su última misión. Fue
amigo, hermano y compañero de muchas personas que
pasaron por la Misión Salesiana buscando un cura
gaucho que escuche las cuitas del corazón. Seguirá
siendo por siempre su guía espiritual y símbolo
refulgente de la Tierra del Fuego a la que amó y
de la que recibió tanto amor.
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